Tras la propagación de la información, la ciudadanía experimentó diferentes fenómenos: desde la curiosidad hasta psicosis por desinformación o malas interpretaciones.
Autoridades marítimas mencionaron que, sería a las 3 horas y 38 minutos de la mañana que la marea de la perla del Pacífico experimentaría un crecimiento de máximo un metro, lo cual no representaba peligro para la población cercana al litoral.