Tras la fundación de Culiacán, el 29 de septiembre de 1531, comenzó el trazo de los primeros caminos y vialidades que dieron origen al desarrollo urbano de la capital sinaloense, entre ellos el camino que con el paso del tiempo se convertiría en la actual avenida Álvaro Obregón.
Historiadores locales señalan que esta vialidad, conocida en sus orígenes como la calle de la Ermita de San José, formaba parte de un camino real que conducía hacia el río Tamazula, en cuyos alrededores los españoles comenzaron a construir las primeras casas y edificaciones.
Con el paso de los siglos, esta ruta se transformó en una de las principales vías de comunicación de la ciudad, hasta convertirse en la avenida que hoy atraviesa Culiacán de norte a sur y conecta numerosas colonias de la capital.
″Yo te comentaba que la calle Obregón que el primer nombre que tuvo es Ermita de San José, esa calle era un camino real que de forma natural daba de la ciudad, donde está la catedral hacia el poblado de Tierra Blanca", mencionó el historiador Javier López Acosta.
Es la vialidad más importante de la ciudad
Debido a su extensión y relevancia para la movilidad urbana, la avenida Álvaro Obregón es considerada una de las vialidades más importantes y extensas de la ciudad.
A lo largo de su historia, esta calle ha tenido diferentes denominaciones, hasta adoptar el nombre de Álvaro Obregón, en referencia al general y expresidente de México asesinado en 1928.
″Se convirtió en calle, se convirtió en la más importante de la ciudad, pero no quiere decir que fue la primer calle", mencionó el historiador local.
Historiadores destacan la importancia de preservar y difundir estos datos, ya que permiten a las nuevas generaciones conocer los orígenes de Culiacán, la evolución de sus calles y la manera en que se ha transformado la capital sinaloense a lo largo de casi cinco siglos.