En medio de la incertidumbre, habitantes de Mazatlán acudieron a la Virgen de la Puntilla, como cada temporada de ciclones, desde la década de los 70, orando por la seguridad del puerto.
Mientras a la Virgen le llevaban ofrendas y veladoras ante la amenaza del fenómeno meteorológico, protección civil informó sobre cambios en su trayectoria, al igual que una disminución en la intensidad y que Simon ya no representaba riesgo para las costas sinaloenses.













