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Más de 35 años creando recuerdos: esta es la historia de Lourdes en el corazón de Culiacán

Entre flores, listones y manualidades, Lourdes Mendoza ha convertido los encargos de sus clientes en recuerdos que pasan de generación en generación

RECUERDOS EN CULIACÁN (Dalia Gómez)

Hay negocios que con el paso de los años terminan formando parte del paisaje de una ciudad. En el centro histórico de Culiacán, entre calles y comercios, este es uno de ellos.

Lourdes Mendoza Mariscal ha pasado más de tres décadas detrás de este mostrador, aunque el negocio no siempre fue como hoy.

“Muchos, 35 y 37 años. Fuimos mercerías después de eso y de ahí a manualidad como 25 años de manualidades”, informó el comerciante", mencionó el comerciante Lourdes Mendoza.

Cuando los clientes comenzaron a pedir algo más

Graduaciones, quinceañeras y bodas fueron marcando el rumbo del negocio.

Lo que comenzó con pequeños encargos terminó abriendo paso a una parte muy particular de su trabajo: crear piezas que no se encuentran hechas en serie y que llevan un poco de la idea de quien las encarga.

“Luego empezaron a pedir cosas de 15 años, álbum, cositas que la gente no podía hacer y que miraba que nosotros teníamos un poco más de creatividad, informó la comerciante Lourdes Mendoza.

RECUERDOS EN SINALOA (Dalia Gómez)

Una pieza no se hace de un momento a otro

En sus manos, un ramo puede tomar más de dos horas en quedar listo.

Y cuando el diseño requiere cientos de flores hechas a mano, el tiempo puede extenderse durante varios días.

Cada pedido tiene su propio ritmo, dependiendo de los detalles que lleve.

“Súper bonito, súper bonito y más cuando me dice: ‘Si no es aquí, prefiero no comprarlo en otro lado, porque ya sé que aquí, aunque no lo vea, me lo van a hacer muy bonito’ y sé que es un cliente que va a volver”, mencionó la comerciante.

De generación en generación quedan sus ramos

Lourdes mencionó que clientes de años ahora llegan acompañados de sus hijas, buscando algo para una nueva celebración.

Y es ahí cuando un negocio de más de tres décadas se convierte también en parte de los recuerdos de una familia.

Manualidades que se resisten a desaparecer

Lourdes cuenta que los últimos dos años fueron especialmente complicados, cuando las fiestas y los eventos disminuyeron y con ellos también los pedidos.

Pero el negocio siguió. Hoy, entre flores, listones y materiales para crear, este rincón del centro histórico conserva una actividad que cada vez es menos común: la de dar forma con las manos a los detalles que acompañan las grandes celebraciones.

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