Un tsunami se les vino encima en Palenque; pero para López Obrador y sus invitados esto no fue sorpresivo. Donald Trump fue muy claro desde el principio en la promesa que le hizo a sus votantes de acabar con las drogas. En particular con el fentanilo, que ha dejado más de 300 mil muertos en los Estados Unidos cada año y que sigue entrando a ese país.
Esa es la misma posición que ha mantenido el gobierno mexicano, por lo menos hasta el momento. Sorpresa tal vez no hubo, pero enojo sí y desconcierto también. El gobierno federal ha exigido pruebas al Departamento de Justicia de los Estados Unidos pero ese argumento se está acabando. En Palacio Nacional dejaron muy claro que no quieren entregar a 10 de los suyos. Argumentan que no es urgente, que la Fiscalía Mexicana investigará si Rocha y el cártel de los López han cometido un delito y que además la Fiscalía va a revisar si procede o no la solicitud de captura hecha por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos.
Esto es un abierto desafío al Departamento de Justicia mientras tanto, mientras tanto el senador Inzunza confía en que tiene fuero. Y los demás acusados de narcotráfico y de vínculos con el cártel de Sinaloa siguen cobrando su quincena. La interrogante es si el presidente Trump acatará también las órdenes de López Obrador en Palenque y se achicará con las disposiciones que escuchamos de la nueva consejera jurídica de la Presidencia de la República. Si Trump va entonces a dar marcha atrás después de haber escuchado todo eso.