Si la relación de México con Estados Unidos ya está difícil, ahora ya está llegando a unos niveles verdaderamente críticos.
El presidente Trump, a pesar de que el gobierno mexicano insiste en proteger a los políticos y funcionarios de Morena acusados de narcotráfico, sigue apretando.
La Casa Blanca publicó la estrategia antidrogas para este año. Y México tiene una parte fundamental que incluye tareas de inteligencia, seguridad fronteriza, así como operaciones conjuntas, como la de los agentes de la CIA en Chihuahua.
Sin embargo, la Casa Blanca fue muy clara al condicionar la ayuda a México contra el narcotráfico a cambio de resultados concretos y no darle más vuelta al asunto. Pide resultados.
Exigen de México arrestos y extradiciones de líderes criminales y de quienes los protegen o con quienes están en combinación, se refiere a los narcopolíticos.
Prácticamente le declara la guerra a las organizaciones terroristas establecidas en México, a los cárteles del narcotráfico. Según este documento, van a utilizar toda la capacidad militar y de inteligencia con la que cuentan para dar un golpe fatal al narcotráfico. Se le va a exigir a México un mayor control de la frontera con los Estados Unidos y una supervisión extrema de la industria química y de la farmacéutica.
Las empresas mexicanas deberán cumplir con los mayores estándares de seguridad o el comercio tendrá consecuencias. Para esto, el fentanilo se ha designado como un arma de destrucción masiva en los Estados Unidos y le exigen a México no solo incautar, sino rastrear y destruir los narcolaboratorios.
El gobierno norteamericano denunció la impunidad en la operación de los cárteles en México. Y eso se considera como una amenaza real para su seguridad nacional de los Estados Unidos.
El documento refuerza la solicitud del Departamento de Justicia para la detención y extradición de Rocha Moya, también del senador Insunza y de los otros ocho involucrados en actividades criminales con el cártel de Sinaloa. Sin embargo, el gobierno mexicano se niega.
Desde su renuncia este fin de semana, Nadie ha visto a Rocha Moya, a quien López Obrador defiende a toda costa defiende.
Tal vez porque si cae Rocha Moya, caen todos. Solamente el gobierno sabe dónde está Rocha Moya. Hay un punto a resaltar, el fuero es para la protección del cargo, no del personaje y aunque dejó de ser gobernador, le pusieron guardaespaldas, con elementos de la Guardia Nacional para cuidarlo donde quiera que esté. Rocha Moya ha tenido el tiempo suficiente para escapar probablemente, incluso irse al extranjero. con algún régimen amigo.
Eso nos lleva a preguntar, ¿por qué el gobierno federal, está gastando dinero de la gente, en darle seguridad a un gobernador o a un político acusado de narco?