El olivo negro se ha vuelto una opción común en calles, camellones y jardines de Culiacán por su sombra y crecimiento rápido.
Sin embargo, expertos como el biólogo Carlos Dehesa advierten que esta especie, aunque originaria del sur de México y Centroamérica, puede alterar el ecosistema urbano.
Sus hojas liberan un químico natural que impide el crecimiento de otras plantas y afecta la calidad del suelo durante años.