Entre brochas, colores, líneas y mandalas, laura graef encontró hace más de 14 años una nueva manera de mirar la vida, relata que, lo que comenzó a través del yoga terminó convirtiéndose en una pasión por la pintura y las artes plásticas que, con el paso del tiempo, también la llevó a transformar espacios y llenar de color las calles de su querido Mazatlán.












