Entre harina, azúcar y el olor a pan recién horneado, Fanny encontró una forma de cambiar su vida.
Relata que hace dos años, junto a su hermano se aventuró a emprender su propio negocio, con muchas ganas de salir adelante, pero que nunca se imaginó, que aquel riesgo terminaría convirtiéndose en el sustento de su familia, así como fuente de empleo de otras personas.












