El 17 de octubre de 2019 quedó marcado en la historia de culiacán como “El Jueves Negro” o “Culiacanazo”, una jornada en la que enfrentamientos, bloqueos y vehículos incendiados paralizaron la capital sinaloense tras la captura de Ovidio Guzmán López, hijo del líder del Cártel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán.
La rápida reacción armada y organizada del grupo criminal obligó a las autoridades a liberar al detenido, en medio de una situación de violencia que mantuvo a miles de familias resguardadas en sus hogares y obligando a muchos más a quedarse a dormir en sus centros de trabajo.
La situación dejó al descubierto la capacidad de respuesta de la delincuencia organizada.













