Como una posible regresión democrática y de libertad de expresión lo califican desde la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión.
Advierten que los lineamientos son ambiguos y abren la puerta a la discrecionalidad del gobierno, principalmente porque le permiten definir qué representa información falsa; es decir, que el propio gobierno decida qué sí y qué no, todo ello bajo mecanismos de autorregulación.
Por otro lado, también cuestionan las sanciones excesivas contra los medios de comunicación. La Cámara refiere, además, que las quejas anónimas contra periodistas y comunicadores podrían convertirse en un mecanismo de presión contra su actividad profesional.
El llamado es a corregir los errores de la iniciativa y, con ello, evitar graves casos de censura en México.