¿Sabe qué quiere el gobierno en México? Ocultar casos incómodos, los robos disfrazados y cómo utilizan aviones en primera clase.
Quieren ocultar, a como dé lugar, las acciones de los narcopolíticos y, ni qué decir, sus vínculos con el crimen organizado. Tan claro como las mentiras de López Obrador durante la mañanera: utilizó ese espacio para decirnos 110 mil mentiras.
Esa es la realidad: manipulan datos a modo, mienten, desacreditan, amenazan y hostigan. Más grave aún, violan la privacidad de periodistas que sí cuestionan. Un claro ejemplo es el caso de la corresponsal de The New York Times.
Así han sido los ataques diarios: ocho años y sumando bajo esa situación. Y no tienen llenadera, porque también divulgaron direcciones de periodistas y reporteros que cubrían la fuente presidencial. Así de delicado es el asunto.
Podríamos decir que la mañanera es incluso algo perverso. Y le doy contexto: es una versión de un formato utilizado por el presidente y dictador Hugo Chávez. Otros estados del país incluso han seguido el ejemplo y lo han replicado. Gobiernos morenistas que señalan y censuran a la prensa. Layda Sansores es un ejemplo de ello, cuando se burló de haber encarcelado al periodista Jorge González.
De esa talla son las amenazas de las y los gobernadores morenistas. En el caso de Rubén Rocha Moya, gobernador morenista de Sinaloa, así se expresaba en las semaneras cuando todavía se dejaba ver, antes de los señalamientos del gobierno estadounidense.
Atrás quedaron esos tiempos. Ahora Rocha Moya permanece en silencio, con un bajo perfil; eso sí, bailando muy a gusto en el municipio de Badiraguato.
¿No le parece un descaro? Después de tantas mentiras, amenazas y señalamientos en su contra, las redes sociales están inundadas de críticas. Ahora sí quedaron lejos de ser sus “benditas redes sociales”, porque ya no están a su favor, aunque aún echan mano de bots y de seguidores fieles de Morena para replicar sus mentiras.