Hoy en los zapatos de… nos adentramos en uno de los trabajos que en cuestión de segundos pueden salvar la vida de una persona, de quienes controlan el miedo para transmitir calma y tomar rápidas decisiones.
En esta ocasión conocimos a Imelda Barraza Lara, paramédica de la Cruz Roja Culiacán, una mujer que encontró su vocación casi por accidente, y que hoy entre sirenas, guantes y miradas de espera, cumple la misión de ayudar a otros a seguir viviendo.
Su jornada inicia desde muy temprano, antes de ponerse el uniforme, Imelda ya cumplió su primera misión del día como madre, para a partir de las 7 de la mañana comenzar su guardia, a la espera de que el radio anuncie una nueva emergencia.
Para esta ocasión, Imelda nos enseñó una de las técnicas más importantes en una emergencia, la reanimación cardiopulmonar, mejor conocida como RCP, la cual se puede utilizar cuando una persona se encuentra sin respiración y que puede ayudar a ganar tiempo para cuando llegue la ambulancia.
Imelda y su equipo deben asegurar la escena, valorar al paciente, contener el daño y trasladarlo al hospital, ya que es su día a día como paramédico.
Siempre trabajando contra el tiempo, pero también existe la satisfacción, pues confiesa que, cuando puede, regresa a preguntar por la evolución de aquellos a quienes ayudó, confirmando que su esfuerzo valió la pena.
En los zapatos de Imelda descubrimos que ser paramédico es más que un uniforme y una ambulancia, es vocación, disciplina y amor por la vida, aun cuando las emociones pongan a prueba el corazón.