Historiadores locales señalaron que el circo llegó a México a finales del siglo XIX, aproximadamente en el año 1880, a través de un circo francés que comenzó a presentarse en distintas regiones del país, marcando el inicio de este tipo de espectáculos como una forma de entretenimiento popular.
Especialistas en el tema indicaron que, con el paso de los años, los circos fueron ganando gran importancia en la sociedad mexicana, ya que representaban un espacio de diversión, emoción y convivencia familiar.
Sin embargo, en los últimos años esta actividad ha registrado una importante disminución, principalmente debido a la prohibición del uso de animales en los espectáculos, los cuales eran uno de los principales atractivos para el público.
Don Jorge Luis, quien también es el personaje de Tilichito Benboruch, externó que el trabajó en circos de Europa, en Serbia, Rusia, Italia, Francia, entre otros, donde logró entender la importancia de los circos en la sociedad.
Las plataformas digitales: principal entretenimiento
Aunado a ello, mencionaron que el avance de las nuevas tecnologías y el crecimiento de las plataformas digitales han provocado que niños, jóvenes y padres de familia dejen de considerar a los circos como una opción principal de entretenimiento, a diferencia de décadas anteriores.
Los expertos destacaron que, pese a las dificultades económicas y los cambios en los hábitos de consumo, la tradición circense continúa vigente gracias a familias que por generaciones han mantenido este oficio y siguen llevando espectáculos a distintas ciudades.
“Yo creo que si como pueblo mexicano si queremos preservar alguna cultura o traducción debemos ser empáticos para que nuestros espectáculos duren”.
Subrayaron que los shows y actos que se presentan en los circos continúan generando interés entre parte de la población, por lo que consideran difícil que esta tradición desaparezca por completo en México.