La historia de Punch, el monito japonés que se volvió viral este 2026, acaba de dar un giro clave en el zoológico de Ichikawa, pues ha comenzado a hacer amigos.
Después de semanas intentando integrarse con ayuda de su peluche que lo acompaña, hoy las imágenes muestran algo muy distinto: un ejemplar adulto lo acicala. Y en el mundo de los primates, eso no es un detalle menor.
El grooming en primates no es solo higiene. Es vínculo, confianza y aceptación dentro del grupo. Es una señal directa de que hay tolerancia y reconocimiento social.
Punch, nacido el 26 de julio de 2025, fue rechazado por su madre y criado artificialmente por el equipo del zoológico. Su peluche funcionó como objeto de apego para regular el estrés mientras enfrentaba el verdadero reto: incorporarse a la manada.
Ahora se le observa conviviendo sin agresión, proximidad voluntaria y contacto físico positivo. En términos etológicos, esto significa integración incipiente.
La aceptación en primates no ocurre de un día para otro, y el proceso puede tardar meses. Pero el hecho de que un adulto le dedique tiempo y cuidado marca un punto de inflexión.
Por primera vez, Punch no depende solo de su peluche, empieza a depender de su grupo y en una especie social, eso lo cambia todo.