Una hora y 32 minutos. Ese fue el tiempo que le tomó al escalador estadounidense Alex Honnold llegar a la punta del Taipei 101 sin cuerda, sin arnés y sin red de seguridad. De pie en lo más alto del rascacielos, a 508 metros del suelo, se tomó una selfie para sellar un logro que probablemente nadie más repetirá.
No fue una escalada convencional. Honnold lo hizo en modalidad free solo: solo sus manos, sus pies y una concentración absoluta lo separaban de una caída mortal. Un error, un resbalón o una ráfaga de viento podían significar el final.