El amor no entiende de tiempos, pero sí de despedidas. En un hospital de Brasil, una historia ha conmovido al mundo entero.
Benedicto de Lima, un abuelo de 90 años, llevaba días luchando contra una neumonía que lo mantenía débil y sin poder hablar. Lo único que deseaba era ver a su esposa, Nilta, de 87 años, a quien no había podido abrazar debido a las restricciones del hospital.
Cuando finalmente le permitieron entrar a la habitación, ocurrió algo extraordinario. Al verla, Benedicto reunió sus últimas fuerzas, levantó ligeramente los brazos y, con la voz apenas audible, pronunció un ´Hola, mi amor´.
Un saludo breve, pero cargado de toda una vida juntos, segundos después, su cuerpo se relajó y falleció frente a ella.
Su nieta, quien grababa el momento pensando capturar un reencuentro, terminó registrando el cierre de una historia de amor que ni la enfermedad pudo romper.
Hoy, ese video le ha dado la vuelta al mundo, recordándonos que, incluso al final, el amor siempre encuentra la manera de quedarse.