En una carrera donde todos corrieron con el corazón, hubo una pequeña corredora que se robó todas las miradas.
Mary Poopins, una adorable perrita salchicha, llegó a la meta en último lugar durante una carrera celebrada en Emerald Downs, pero solo el hecho de recorrer el circuito en su sillita de ruedas, demostró que para ella no existen límites cuando se trata de seguir adelante.
Al cruza la línea de meta, el público estalló en aplausos y porras, celebrando su enorme determinación.
Entre emoción, ternura y muchas sonrisas Mary terminó convirtiéndose en la verdadera protagonista de la jornada, porque aveces ganar no se trata de llegar primero, si no, de demostrar que con ganas y mucho corazón siempre podemos seguir avanzando.