Así se vive el béisbol en Culiacán, no solo dentro del estadio también afuera. Al terminar el juego entre Tomateros y Algodoneros, el ambiente sigue sonando de la mano de Xavier Aguirre, el tarolerito de Culiacán.
Mientras muchos se van a casa, él estaba tocando, poniendo ritmo, alegría y orgullo sinaloense a cada redoble.
Xavier no improvisa: ensaya, aprende y se esfuerza todos los días. La tarola no es solo un instrumento para él, es una herencia.
Su papá, tarolero de corazón, ha sido su maestro, su guía y su mayor apoyo, enseñándole que la música también se siente y se comparte.
Entre prácticas, presentaciones y juegos, Xavier demuestra que la pasión no tiene edad.
Porque cuando el béisbol termina, el ambiente apenas comienza y suena la tarola.