La violencia que recrudeció en Mazatlán desde hace algunas semanas no solamente mantiene una percepción social negativa, sino que los efectos secundarios ya empiezan a manifestarse, y uno de ellos es el económico, asegura el sector empresarial.
Afirman que los niveles de inseguridad alcanzados durante la presente administración del gobernador con licencia, el morenista Rubén Rocha Moya, se veían lejanos hace meses; sin embargo, con hechos ocurridos en toda la ciudad, las afectaciones en los bolsillos de los porteños ya comenzaron a mermar a los empresarios, en especial a los pequeños y medianos.
“No aguantan la crisis que se está viviendo, primero de inseguridad y por ende también económica. En el caso de Mazatlán vienen menos turistas, obviamente hay menos derrama económica en todo lo que está relacionado con el turismo y eso provoca que las empresas no puedan aguantar el pagar una nómina, pagar una renta, pagar energía eléctrica y pagar todos los costos de operación.”
Añadieron que los hechos de alto impacto pasaron de ser exclusivos de una zona a tener presencia general en la mancha urbana, lo que naturalmente afecta la confianza de los clientes y de los propios dueños de negocios, provocando cierres.
Falta de apoyo por parte de la autoridad
Los empresarios señalaron también que la administración morenista, encabezada hoy por la gobernadora interina Yeraldine Bonilla, no ha brindado el apoyo suficiente a través de las instancias pertinentes para amortiguar la crisis.
Inseguridad y crisis
Así, la inseguridad no solo ha modificado la vida cotidiana de los porteños, sino que también comienza a pasar factura a la economía local, con empresas que advierten que, sin apoyos y con un menor consumo, mantenerse a flote resulta cada vez más difícil.