Han pasado 734 días desde que el repunte de la violencia cambió la vida de cientos de miles de sinaloenses, por lo que este domingo, ciudadanos salieron a las calles para gritar que ya es suficiente.
Desde las escalinatas de La Lomita, miles de ciudadanos se reunieron vestidos de blanco, con globos, cartulinas y un mismo reclamo: paz para Sinaloa.
Antes de la marcha, a las siete de la mañana, se ofició una misa y elevó una petición por la paz en el estado y por las familias que han sido alcanzadas por la violencia.
Sinaloa pide justicia ante la inseguridad que se vive
“Es mucho el dolor que está pasando para muchas familias, muchos trabajos perdidos, pero sobre todo la tranquilidad en Sinaloa, ya basta que se pongan a hacer lo que deberían de hacer y si no pueden que renuncien”, informó el ciudadano Rubén.
A las ocho de la mañana, la multitud avanzó por la avenida Álvaro Obregón rumbo a la Catedral.
No fue una marcha de un solo sector, caminaron niños, madres y padres de familia, maestros, comerciantes y ciudadanos que, desde hace dos años, han tenido que aprender a vivir con el temor como parte de su rutina.
El miedo ya es parte de la rutina en Sinaloa
Salir de casa, ir a trabajar, llevar a los hijos a la escuela o simplemente regresar por la noche, son actividades que para muchas familias dejaron de ser cotidianas y se convirtieron en una fuente más de preocupación.
El hartazgo también se escuchó en las voces de quienes aseguran que la violencia no ha desaparecido, sino que se ha movido de una zona a otra del estado. Para los manifestantes, 734 días de inseguridad son demasiados.
“Aparte de que es triste, da miedo, el ya no tener una vida normal, desde temprano tienes que recoger desde tu casa por la violencia, y aunque uno no ande mal, es más el miedo de que te toque algún accidente y poner en peligro, poner en peligro a nuestros hijos”, mencionó la ciudadana Rosario.
Y en medio de este reclamo, también apareció el rostro más doloroso de la violencia: el de las víctimas.
Familia del pequeño Juan Alejandro piden justicia
Familias y amigos pidieron justicia por quienes han perdido la vida durante esta etapa de inseguridad, incluidos menores de edad, entre ellos, Juan Alejandro, el niño de un año y cuatro meses que murió en agosto después de un ataque a balazos.
Niños también han sido víctimas de violencia en Sinaloa
“Mi motivo es, que hace un años y meses me arrebataron la vida de mi amigo, en todos las marchas he estado presente porque es una persona de buen corazón, él no merecía el cómo se fue, entonces es mi motivo de pedir paz, ya basta, no vivimos tranquilos, él no merecía irse, con una marcha no me lo van a regresar aquí estoy porque somos amigos”, informó la ciudadanía Jacqueline.
Quienes conocieron a víctimas de la violencia aseguraron que marchar también es una forma de mantener vivos sus nombres y exigir que sus casos no queden en el olvido.
“Queremos al Culiacán de antes”
También indicaron que la violencia se ha vivido en las escuelas, niños que han sido afectados directa o indirectamente y comunidades donde el miedo también termina modificando la forma en que se vive y se trabaja.
“Sí, desgraciadamente hemos sido afectados, por ejemplo en la comunidad donde yo trabajo, algunos alumnos míos han tenido que la desgraciadamente de ser víctimas de esta violencia y la verdad vivimos con miedo, con esta situación, no podemos desarrollar nuestra actividad de manera normal, estar estar siempre prevenidos por lo que se pueda presentarse”, dijo la ciudadana Tania.
El miedo también llegó a las escuelas
Al llegar a la Catedral, los manifestantes tomaron el micrófono. Niños, madres de familia, comerciantes y ciudadanos pidieron recuperar la normalidad, poder realizar sus actividades sin temor y que las víctimas de esta etapa de violencia tengan justicia.
Pero el descontento no terminó con los discursos.
Al final de la manifestación, ciudadanos quemaron piñatas con los rostros de distintos políticos, entre ellos el gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha Moya.
Una imagen que resumió el enojo de quienes salieron este domingo a las calles.
Porque después de 734 días de violencia, los culiacanenses aseguran estar cansados de vivir con miedo, de no saber si volverán a casa y de ver cómo la inseguridad seguirá marcando la vida de Sinaloa.













