Una panadería en el suroeste de Guayaquil, Ecuador fue atacada dos veces con explosivos en menos de 48 horas, lo que llevó a sus propietarios a cerrar definitivamente.
El primer ataque ocurrió en la madrugada del martes. Un joven dejó un artefacto junto a la puerta del local y, además, los responsables dejaron un panfleto en el que exigían 30 mil dólares como parte de una extorsión. Gracias a las cámaras de videovigilancia, el sospechoso fue identificado y detenido horas después.
La familia pensó que, con la captura, el peligro había terminado. Sin embargo, menos de dos días después, un segundo explosivo fue lanzado directamente al interior del negocio mientras el hijo de la propietaria atendía a los clientes.
El joven logró sacar el artefacto hacia la calle, donde finalmente detonó sin causar heridos.
Ante el riesgo para su familia, la propietaria decidió cerrar un negocio que llevaba 34 años funcionando en el sector.