Las secuelas del punto más álgido de la violencia en Mazatlán se mantienen vigentes en las calles del puerto, ahora con cierres tempranos de establecimientos de comida por el índice de inseguridad, herencia de la administración del gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya.
Restauranteros locales aseguran que, debido a la baja afluencia de personas por las noches, los horarios de cierre se han tenido que adelantar a horas como las 8 de la noche.
Sobre la reciente estrategia de seguridad en el puerto, apuntaron que hoy por hoy ya no se trata de la suma de elementos, sino de encontrar estrategias que sean efectivas para los diferentes sectores en la perla del pacífico.













