Hoy en “En los zapatos de”, nos adentramos en el mundo de la odontología, una profesión que va mucho más allá de revisar dientes.
Conocemos la historia de Gontrán Rodríguez, odontólogo que descubrió su vocación desde muy pequeño, cuando visitó por primera vez un consultorio dental y quedó impactado por el trabajo que se realizaba en él.
No solo es trabajar con dientes: La importancia del paciente
Ser odontólogo también significa aprender a trabajar con personas de todas las edades y con distintas necesidades.
Hay pacientes que cooperan y permiten avanzar rápido, pero también hay casos que representan un mayor reto, ya sea por la complejidad del tratamiento o por las dificultades para trabajar con el paciente.
Y es que, a diferencia de armar una pieza, la boca tiene músculos, articulaciones y fuerzas de masticación que obligan al odontólogo a estudiar cada caso de manera particular.
Antes, durante y después: Así es un día en el consultorio
En esta ocasión también nos tocó conocer lo que el paciente no ve: todo el trabajo que existe detrás de cada consulta.
Durante la misma, se revisa el estado de la boca, se conoce el historial del paciente y, en algunos casos, se toman fotografías para explicar con mayor claridad qué está ocurriendo.
Cuando el paciente se retira, el proceso vuelve a comenzar: se desechan los materiales, se desinfecta el área y se prepara todo para la siguiente persona.
Prevenir antes que tratar: La importancia de la higiene bucal
Para el odontólogo, una de las tareas más importantes es educar a los pacientes sobre la higiene bucal.
Asegura que muchos de los problemas que llegan a los consultorios podrían evitarse con una correcta limpieza desde la infancia y con visitas periódicas al dentista.
En los zapatos de: Profesión que devuelve sonrisas
En los zapatos de Gontrán descubrimos que la odontología no se trata únicamente de reparar dientes.
Es una profesión que exige conocimiento, precisión, paciencia y mucho trato humano.
Porque detrás de cada consulta hay una persona que busca volver a comer sin dolor, sonreír sin vergüenza o simplemente conservar su salud.