En la calle Pascual Orozco, en Culiacán se encuentra una de las técnicas más exigentes en maquinaria y equipos, pero también una carrera de aprendizaje y habilidades: el torno.
Es la historia de Fortino Ramírez, quien desde sus 11 años se convirtió en tornero, y décadas después continúa con esa labor. El torno, explicó, se trata de una técnica que trata de roscar, cortar, mecanizar, cilindrar y ranurar piezas.
“Yo desde los 11 años empecé con esto, tengo aproximadamente más de 45 años con esto. Esto es mi mundo, esto es mi vida, es mi pasión”.
Con estas máquinas son creadores de piezas, de acuerdo a lo que el cliente les pida, su experiencia lo ha llevado a crear partes de mucha complejidad.
“Lo principal de un servidor, es hacia las personas, es el trato. No mostrarse uno, como luego decimos, repugnante o sangrón. El cliente es el que le da a uno la chamba y de ahí uno come”.
Su familia lo ha ayudado a construir este espacio, donde invita a los jóvenes a adquirir este aprendizaje. Fortino se dice dispuesto a enseñar para que este mecanismo no se deje de realizar.
“Le digo a los muchachos este mensaje: acérquense a los talleres, hay mucho que hacer, hay tornos, soldadura, electrónica, talleres de electricidad, aires acondicionados… acérquense a ellos, es bonito, es bueno”.














