En algún momento la verdad sale a flote, a gobierno, ya no le quedó otra que reconocer la verdad.
El director de Pemex admitió que mintieron sobre el derrame de petróleo en el Golfo. Todo lo que habían dicho para justificar esas plastas de chapopote no fueron ciertas.
La contaminación fue provocada por un derrame en la plataforma de Abkatún, una plataforma de Pemex, justo en el mismo sitio que ya había denunciado Greenpeace que había una fuga por un ducto y que el gobierno negó.
Se reventó un oleoducto de 16 pulgadas y la ASEA presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República contra quien resulte responsable.
Y en ese sentido, lo lógico diría que la responsabilidad recae en las cabezas de energía, de Pemex y de medio ambiente; Pero todo apunta a que se irán contra funcionarios menores.
En Pemex, ya corrieron a tres. Al subdirector de seguridad en el trabajo, al coordinador de control marino, y al líder de derrames. Esto lo anunció el director de Pemex. Pero de los altos mandos no dicen nada.
Durante todo este tiempo lo negaron todo, lo minimizaron y aún falta saber el impacto que tendrá esta fuga, no solo en el medio ambiente, sino también en las comunidades, en toda la costa del Golfo.