Sencilla, artesanal y ubicada en una esquina del corazón de la ciudad, así es como la nieve de garrafa se ha convertido en un icónico postre para combatir los intensos calores en el puerto.
Poco a poco, los contenedores son colocados en su sitio y pasan por un proceso de enfriamiento a base de hielo triturado y sal, que se distribuye de manera uniforme sobre el material para mantener la temperatura adecuada.
Fresca opción en diferentes presentaciones
De distintos sabores, estos tradicionales helados se elaboran en garrafas con frutas naturales y otras materias primas, como el queso. Se sirven en vaso, cono o barquillo, según la preferencia de cada cliente.
En el caso de los barquillos, estos pueden contener hasta cinco bolas de nieve, elegidas entre más de 10 sabores, y se coronan con una fina galleta de sabor tradicional.
Nieve de barrio: tradición que permanece
A casi 90 años de su llegada al puerto, la nieve de garrafa continúa siendo una parada obligada para locales y turistas, al mantener viva una de las tradiciones gastronómicas más representativas de Mazatlán.