En una ciudad que a menudo se percibe entre el concreto y el caos, el muralismo ha emergido como un respiro visual que devuelve la identidad a sus habitantes. En Culiacán, esta transformación tiene nombre y firma: Doctor Feis, un referente del arte urbano que lleva más de dos décadas convirtiendo muros olvidados en piezas de museo al aire libre.
La calle: La galería más democrática
Para Doctor Feis, el verdadero valor del muralismo reside en su accesibilidad. A diferencia de las galerías convencionales, sus obras no requieren una invitación; están ahí, expuestas al sol y a la mirada de miles de ciudadanos que transitan diariamente por la capital sinaloense.
"A mí me gusta hacer muralismo porque nuestra galería es abierta. Aquí pasan muchas personas en auto o caminando y lo aprecian... me gusta que sea asequible para todos", explica el artista sobre su filosofía de trabajo.
Guerra contra el "Gris Urbano"
Con una técnica que combina la firmeza del pincel y la precisión del aerosol, el muralista cuida cada detalle para captar la atención del transeúnte. Su objetivo es claro: erradicar la monotonía visual de la infraestructura citadina.
Arte que fortalece la identidad
Más allá de la estética, el trabajo de Doctor Feis busca generar un diálogo directo con la comunidad. Al plasmar su arte en el espacio público, no solo embellece la ciudad, sino que obliga al ciudadano a detenerse, observar y reflexionar sobre su propio entorno.
De esta manera, el muralismo en Culiacán deja de ser un simple adorno para convertirse en una herramienta de cohesión social, demostrando que un muro pintado puede decir mucho más que mil palabras sobre la cultura y el espíritu de un pueblo.
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