Quien de nueva cuenta se victimiza, es Manuel Roberto Farías, el sobrino del exsecretario de Marina, envía otra carta al Palacio Nacional donde asegura que su proceso está viciado y pide que la Marina deje de argumentar motivos de seguridad nacional para no entregar la información que puede demostrar su inocencia.
Dice que está viciado el proceso, pero más viciada es la impunidad de quien fuera el vocero presidencial, Jesús Ramírez, quien abrió las puertas del huachicol en el Palacio Nacional.