El campo sinaloense tiene entre sus encantos a una fruta querida por chicos y grandes: el mango. Héctor cambió la manera de consumir este manjar y, en un vaso bien servido, creó el mango loco.
Cortado al día y bien fresco, así es como se saca de la hielera e inicia su proceso para ser bañado en una serie de picantes y mezclado con ingredientes que aportan un sabor agridulce.
Una vez fuera del proceso de enfriamiento, cada una de las salsas se le agrega al mango, ya sea líquida o en polvo, para posteriormente recibir porciones de cacahuate japonés y trocitos de tamarindo.
Entre salsas y polvos: mango fresco preparado
Cada ingrediente es colocado de tal manera que se logra una mezcla que da como resultado el producto final, uno que Héctor aseguró surgió del ingenio de innovar lo que comenzó puramente como venta de mango por kilo.
Manjar de las calles para la temporada de calor
A raíz de una simple petición se gestó uno de los aperitivos más queridos en el puerto, en especial para momentos en los que el calor hace de las suyas y la gente busca algo dulce, fresco y picoso.