En el caso de la mujer que asoleaba sus piernas en una de las ventanas de palacio nacional, no se trataba de fantasía ni de tecnología avanzada. Este caso desnuda una maquinaria para condenar a quienes piensan distinto. Pero esta vez quedó en evidencia su mentira, su campaña de manipulación y su negativa a aceptar la realidad, aunque sea contundente, en esta ocasión se ven obligadas a salir a la luz.