La vez que hubo una helada en Sinaloa, ¿la recuerdas? hay que volver a febrero de 2011. Fue una de esas cosas que pocos creían que de verdad pudiera pasar. El pronóstico hablaba de un frente frío intenso, pero nadie imaginó que se cumpliría de esa manera.
Esa noche, en los campos, los productores hicieron lo único que estaba a su alcance, elevar plegarias. El frío llegó en silencio, sin aviso, y al amanecer, el primer respiro del día fue de lamento.
Como cada mañana, los agricultores madrugaron para ganarle al sol. Estuvieron al pie de la planta, como siempre, pero esta vez no para revisar el crecimiento, sino para ver cómo las hojas del maíz amanecían congeladas, cómo el agua que habían dejado un día antes era ya puro hielo. El daño estaba hecho.
Las cifras después reflejaron el golpe, sobre todo en la agricultura. Pero más allá de las pérdidas económicas, lo que realmente marcó a Sinaloa fue algo poco común: las temperaturas. En las zonas más afectadas, el termómetro cayó hasta los -10 grados, algo impensable para un estado donde rara vez se baja de cero.
Incluso ciudades acostumbradas a un clima más templado sintieron el impacto. Los Mochis llegó a menos 1.5 grados, Culiacán apenas alcanzó los 2, y Mazatlán se quedó en 3. Un frío que no es normal en Sinaloa. Un frío que, por unas horas, cambió el paisaje, la rutina y la vida en el estado.
Fue el frío el verdadero protagonista de aquella madrugada. Un episodio que quedó marcado en la memoria de quienes lo vivieron y que todavía hoy se recuerda como una de las heladas más severas en la historia de Sinaloa.