Acompañado de su bastón y con un teclado electrónico, Juan Pablo Espinoza, acude diariamente al centro de Los Mochis para poner un poco de ambiente con su música buscando recaudar algo de dinero para salir adelante pese a contar con ceguera.
El músico señala que su condición es de nacimiento, pero gracias a amigos de sus padres descubrió su amor por la música quienes le inculcaron a reconocer los sonidos y poco a poco fue aprendiendo.
“Un par de doctores que eran del Club de Leones, mi mamá trabajaba con ellos y me regalaron un tecladito chiquito como así pues de juguete no y con ese empecé a tocar casi solo, un amigo, bueno un ahijado de mis papás, él tocaba la guitarra pero él tenía una idea más o menos me enseñó a tocar un poquito y yo ya empecé solo”
Desde joven se mudó en busca de mejores oportunidades
Detalla que su pasión por la música lo llevó a lugares lejanos, ya que desde joven decidió mudarse desde Cohuibampo, Ahome, hacia Ciudad de México en donde vivió muchos años y mostraba su talento para sobrevivir.
No se le complica el moverse
Pero ahora decidió regresar a su tierra en Ahome para estar cerca de su familia y apoyarlos con lo que recauda tocando y cantando y aunque cuenta con dificultades para trasladarse reconoce que no es ninguna obstáculo para su labor ya que aprendió a moverse por si mismo entre las calles.
“De hecho en aquel tiempo mi mamá era la que me traía pero yo decidí salirme de aquí e irme a la Ciudad de México y allá nos dieron clases de cómo movernos en la calle y entonces por eso”
Juan Pablo señala que su objetivo es alegrar la mañana de todas las personas que lo escuchan con música y ritmo y en caso de que alguien guste apoyarlo el estará más feliz porque podrá llevar el sustento a su hogar.