Con la llegada del invierno, Culiacán comienza a pintarse de rosa y amarillo. Las Amapas, uno de los árboles más emblemáticos de la ciudad, inician su temporada de floración y transforman calles, camellones y parques en un espectáculo natural que se extiende hasta los primeros meses del año.
Biólogos de la capital sinaloense explican que la floración de las Amapas generalmente arranca a mediados de diciembre y puede prolongarse hasta marzo, aunque con menor intensidad conforme avanza la temporada. El momento de mayor esplendor, detallan, se da entre finales de diciembre e inicios de enero.
Sin embargo, no todas las Amapas son iguales. En Culiacán conviven al menos cuatro especies, de las cuales solo dos son nativas de la región centro de Sinaloa.
Inicia temporada de floración: se extiende hasta marzo
Las otras dos especies, conocidas como Amapa de Castilla y Amapa Primavera, son introducidas y propias de zonas más al sur del país. Estas suelen florecer antes, tienen hojas más gruesas o arrugadas y un crecimiento desordenado que, con el tiempo, puede dañar banquetas, tuberías e infraestructura urbana.
Respetar estos arboles es fundamental, ya que son una de las especies nativas que se encuentran en peligro de extinción por lo que estos periodos de floración no solo sirven para embellecer el paisaje sino que también recuerdan la importancia de respetar la naturaleza.
Naturaleza que embellece la ciudad
Mientras tanto, las Amapas continúan regalando color a la ciudad, recordándonos que la naturaleza también tiene su calendario y que elegir especies regionales es una forma de cuidar el entorno que habitamos.