Iker Mateo tenía 12 años cuando una bala perdida le quitó la vida en Naucalpan, Estado de México.
El 11 de mayo de 2025, mientras estaba en un taller con su padre arreglando una motocicleta, se desató una riña entre vecinos de la colonia Loma Linda.
Aunque el enfrentamiento había terminado, algunos involucrados regresaron en un automóvil negro y dispararon contra quienes permanecían en la calle.
Uno de los proyectiles alcanzó al menor, quien fue trasladado a un hospital, donde murió el 20 de mayo, después de nueve días de agonía.













