En el corazón de la capital sinaloense, existe un puesto de hot cakes que no solo endulza el paladar de los culiacanenses, sino que también se ha convertido en una opción de sustento para quienes apuestan por el trabajo diario.
Desde muy temprano, Abel prepara la mezcla a base de huevo, harina y mantequilla, calienta la plancha y, uno a uno, va dando forma a esos círculos de sabor que posteriormente se acompañan con mermelada u otro tipo de endulzante, según el gusto del cliente.