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Entre hilos y colores: el arte del crochet que transforma la vida de Analí

Desde los 10 años, encontró en el tejido una forma de crear, relajarse y compartir sus conocimientos con otras personas

Dalia Gómez

Entre hilos, colores y puntadas, Analí ha encontrado una forma de crear, relajarse y hasta compartir su pasión con otras personas.

Por más de 20 años, el crochet forma parte de su vida. Lo que aprendió en una escuela de tejidos, con el tiempo se convirtió en una actividad que disfruta y que hoy le permite dar vida a bolsas, figuras y todo tipo de creaciones.

“Yo tengo 29 años realizándolo, como desde los 10 para vender. Y pues es que tejer es entretenido, es divertido, es creativo y es algo que te relaja, que se disfruta mucho estar con las manos”, mencionó Analí.

Puntada a puntada, una actividad que relaja

Cada pieza tiene su propio tiempo. Una bolsa puede llevarle horas, mientras que otras creaciones, por su tamaño y detalles, requieren mucho más paciencia.

Pero más allá del resultado, para Analí el proceso también es importante. Repetir una y otra vez los mismos movimientos le permite concentrarse, relajarse y disfrutar el momento.

“El proceso es terapéutico. Te ayuda a la relajación, con la memoria porque haces puntos repetitivos. Y que te ayuda a relajarte, uno se siente bien al tejer”, agregó Analí.

BROCHET (Dalia Gómez)

De aprender a compartir el gusto por tejer

Lo que comenzó como un aprendizaje personal también se transformó en una forma de compartir.

Desde hace casi dos años, Analí da clases de crochet y ha llevado sus conocimientos a distintos espacios, con la idea de que más personas descubran todo lo que pueden crear con sus manos.

“Que sigan tejiendo, ese es mi objetivo al momento de compartir mis conocimientos y que lo siga haciendo, esa es mi satisfacción”, mencionó la artesana.

Colores que se convierten en creaciones

Para Analí, cada hilo representa una nueva posibilidad. Aunque las bolsas son una de sus creaciones favoritas, también disfruta experimentar con diferentes formas, colores y figuras.

Esa libertad para crear es precisamente lo que más le gusta del crochet.

“Hay tantas ideas y por eso yo no solo tengo bolsas, que me encanta tejer bolsas. Pero el poder crear cada vez cosas distintas, no enfocarme en uno solo, para eso es el crochet: creativo, es vida”, mencionó la artesana.

Un oficio que se comparte puntada a puntada

Hoy, Analí continúa entre hilos y colores, creando piezas que nacen de su imaginación y compartiendo con otras personas una actividad que, para ella, se ha convertido en mucho más que una manualidad.

Es una forma de crear, de relajarse y de mantener vivas esas habilidades que se aprenden con paciencia, una puntada a la vez.

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