Lo que comenzó como un pasatiempo terminó convirtiéndose en su forma de vida. Él es Enrique Guadiana, quien mantiene abierto un bazar de antigüedades que opera desde 2022 en ese lugar, aunque lleva más de 15 años dedicado a la compra y venta de piezas antiguas.
Sin embargo, asegura que las ventas han disminuido de manera importante. Afirma que la crisis ya venía afectando al comercio, pero que la situación de inseguridad ha golpeado todavía más al negocio. Hay días, dice, en los que la gente entra, observa las piezas y se va sin realizar una sola compra.
“Ahorita, la verdad, las ventas han bajado mucho. Está muy estancado todo por la situación que tenemos aquí en el estado de Sinaloa. La verdad es que sí nos estamos viendo muy afectados”.
Relojes, cámaras y pianos: joyitas del bazar
Entre los pasillos del negocio hay piezas que superan los dos siglos de antigüedad. Relojes de bolsillo, cámaras fotográficas, máquinas de escribir, porcelanas y hasta una pianola forman parte de la colección que llama la atención de visitantes y coleccionistas.
Se niega a cerrar: la pasión lo mantiene de pie
Pese a las bajas ventas, Enrique asegura que no piensa cerrar su negocio. Afirma que, más allá de ser un bazar, el lugar es un espacio donde se conserva parte de la historia a través de objetos que difícilmente podrían encontrarse en otro sitio de la ciudad.
Aunque el futuro del negocio sigue siendo incierto, Enrique continúa abriendo las puertas de su bazar cada día, con la esperanza de que más personas descubran el valor histórico de cada pieza y contribuyan a mantener vivo un espacio que, asegura, resguarda parte de la memoria de Culiacán.