Cuando las altas temperaturas se apoderan de Culiacán y muchos árboles pierden vigor, los tabachines hacen justo lo contrario: se cubren de flores rojas, naranjas y amarillas que transforman calles, parques y camellones en auténticos paisajes de color.
De acuerdo con biólogos sinaloenses, este espectáculo natural está relacionado con el estrés hídrico que experimenta la especie, ya que la escasez de agua estimula su floración y posterior fructificación.
Los especialistas explicaron que el tabachín es una especie exótica; sin embargo, a diferencia de otras plantas introducidas, no se comporta como una especie invasora.
Tiene baja tasa de germinación, por lo que no se expande.
Su baja tasa de germinación impide que se expanda de manera descontrolada y compita con la vegetación nativa, una característica que ha favorecido su uso como árbol ornamental en distintas ciudades del país.
Otra de las ventajas del tabachín es su relación con la fauna local.
Adorna las banquetas de la ciudad.
Por eso, además de embellecer el paisaje urbano, este árbol se ha convertido en un pequeño refugio para la vida silvestre que aún encuentra espacio entre el concreto y el calor del verano sinaloense.