Desde 1986, el señor Martín y su familia han mantenido viva la tradición de preparar y compartir el tejuino, una bebida refrescante con raíces ancestrales que refleja la riqueza cultural de la región. Menciona que esta bebida, elaborada a base de maíz fermentado, es un símbolo de identidad que ha sido disfrutado por generaciones.
Señala que el maíz y el piloncillo son elementos fundamentales en el proceso de fermentación de esta bebida que muchos disfrutan. Destaca que en el puerto de Mazatlán es donde más se consume el tradicional tejuino y que, al tratarse de un destino turístico, los visitantes suelen probarlo por curiosidad; sin embargo, afirma que quedan fascinados con su sabor tan especial.
La receta ha pasado de generación en generación.
Martín comenta que esta elaboración representa un vínculo que une a su familia, ya que la receta se ha transmitido de generación en generación. Además, asegura que durante estos 40 años dedicados a la preparación del tejuino ha compartido esta rutina junto a su esposa.
Explica que, para iniciar la elaboración de la bebida, cada noche comienzan a preparar algunos de los elementos principales que permiten lograr una mezcla de sabores que los mazatlecos identifican perfectamente y prefieren por tradición.
Desde su pequeño puesto y su carreta, el señor Martín demuestra el amor que siente por esta bebida, compartiendo con sus clientes parte de su preparación al momento de servirla. Destaca que en Mazatlán el tejuino se distingue por servirse con hielo y no con nieve de limón, como ocurre en Guadalajara y Tepic, lo que le otorga un sello particular para que quienes lo prueban en el puerto lo recuerden como una bebida fresca e inigualable.