La detención del general Gerardo Mérida en Nueva York ha dejado de ser un asunto local para convertirse en una bomba de tiempo de alcance nacional.
Lejos de limitarse a Sinaloa, su último bastión operativo, el arresto ha desatado un nerviosismo extremo entre la clase política de, al menos, cinco estados de la República, donde el militar tomó decisiones clave en el aparato de seguridad pública sin entregar resultados positivos, pero acumulando información comprometedora.
El general operó en las zonas más calientes y golpeadas por los cárteles de la droga y el crimen organizado, dejando tras de sí una estela de sospechas sobre presuntas omisiones o complicidades que hoy la justicia estadounidense está desentrañando.
Los cinco estados clave tras la detención de Gerardo Mérida
Antes de su polémica gestión en Sinaloa, el expediente del general Mérida dibuja una ruta geográfica que coincide con los principales bastiones de las economías criminales en México:
Tamaulipas: Un estado fronterizo que operó como el epicentro del huachicol fiscal y el contrabando a escala considerable.
Michoacán: Tierra donde los cárteles diversificaron sus actividades de la droga hacia la extorsión sistemática de productores de aguacate y limón, sumiendo a la región en constantes balaceras.
Oaxaca: Punto estratégico y considerado una de las rutas más cotizadas para el tránsito de narcóticos y el tráfico masivo de personas.
Puebla: Entidad castigada por la disputa territorial entre el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y remanentes de Los Zetas.
VIDEO| Detienen a Gerardo Mérida en EU: exsecretario de Seguridad de Sinaloa