Hoy En los Zapatos de…, nos adentramos en un mundo donde la imaginación cobra vida a través de la esponja, las tijeras y la creatividad.
En esta ocasión, nos pusimos en los zapatos de Fernando y Fernanda Mejía, padre e hija, quienes son titiriteros y que, por más de tres décadas, han hecho del teatro de títeres no solo un oficio, sino una forma de transformar realidades.
El oficio de titiritero: va más allá del juego
Ser titiritero no es solo manejar muñecos… es actuar, dar voz, crear personajes y conectar con el público.
Es un arte que requiere disciplina, entrenamiento y conocimiento de distintas técnicas, desde títeres de guante y marionetas hasta figuras de varillas.
Crear un títere: entre paciencia y creatividad
Durante este recorrido, aprendimos a crear un títere de esponja, donde cada corte y cada detalle dan forma a un personaje único.
El proceso puede tomar desde un par de días hasta un mes, dependiendo de la experiencia y la imaginación, porque aquí… el títere también decide quién quiere ser.
Más que entretener, el teatro de títeres busca generar un impacto positivo, crear espacios de juego y llevar mensajes a las nuevas generaciones.
La magia del escenario: una pasión de vida
En los zapatos de un titiritero, descubrimos que detrás de cada personaje hay creatividad, disciplina y una imaginación sin límites.
Un oficio donde las manos dan vida, las voces cuentan historias y el juego se convierte en una herramienta para conectar con los demás.