Dicen que nunca es tarde para empezar, y a sus 75 años, doña Eliria Beltrán es el ejemplo vivo de ello. Tras una vida marcada por la imposibilidad de asistir a la escuela desde la infancia, finalmente ha decidido cumplir la tarea pendiente que la acompañó por décadas: aprender a leer y escribir.
Para Eliria, no haber estudiado representó una profunda tristeza, especialmente durante la etapa escolar de sus hijos, a quienes sacó adelante con valentía a pesar de no poder ayudarles con sus tareas. Hoy, su motivación ha renacido con el deseo de ser un apoyo fundamental en los estudios de sus nietos.
El impulso del Centro Libre para las Mujeres
El cambio radical en su vida comenzó tras conocer el Centro Libre para las Mujeres, un espacio impulsado por la Secretaría de las Mujeres en Sinaloa. Fue en este lugar donde encontró el programa de alfabetización que tanto esperaba.
“Pensé, vi que estaba aquí cerquita y hasta a pie puedo llegar y a la vez aprender, siempre quise aprender a estudiar un poquito más”, relató Eliria sobre su primer acercamiento al centro tras enterarse de la iniciativa en una reunión de mujeres en su colonia.
Un avance que transforma el ánimo
Aunque el proceso requiere paciencia, los resultados ya son visibles y han impactado positivamente en su actitud diaria. Eliria asegura que cada clase le brinda la satisfacción de lograr lo que por muchos años pareció imposible.
“Muy feliz porque sí estoy aprendiendo, muy lento pero estoy aprendiendo. Ahorita ya se me facilita más escribir, porque yo sabía leer un poco, pero no escribir; ahorita estoy agarrando más el conocimiento”, compartió emocionada. Al terminar sus clases, Doña Eliria regresa a casa con un ánimo renovado, demostrando que la curiosidad y las ganas de superación no tienen límite de edad.
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