Cada año, los habitantes de Culiacán generan alrededor de 4 mil toneladas de basura electrónica.
Aunque aún no se reportan afectaciones directas, expertos advierten que los lixiviados que emiten estos aparatos pueden contaminar el agua subterránea.
La Dirección de Servicios Públicos señala que estos residuos rara vez llegan al relleno sanitario, pues muchas veces son desmantelados por los propios ciudadanos.