Entre la variedad que existe dentro de la cocina mazatleca se encuentra uno de los platillos más populares del noroeste mexicano: el burrito. Aunque es común en la región, los estilo Mazatlán destacan por su tamaño y la forma en la que son servidos.
En tortilla de harina sobaquera, es decir, grande, y con una serie de proteínas a elegir, así como con queso para derretir y otras adiciones más, el sabor norteño con toque porteño destaca en cada bocado.
Diferentes tamaños: de todas las carnes
Las combinaciones son variadas y dependen del tamaño que el comensal busque en un burrito que inicia su proceso con la tortilla a la plancha, para después recibir su respectiva proteína, salsa mexicana, guacamole y, en casos particulares, frijoles.
Especiales de la casa: burrito muy “goloso”
Karla afirmó que dentro de su cocina existen dos reyes: el Burro Muu, en honor al sonido de la vaca, ya que este es de pura carne sirloin; y el especial de la casa: el Goloso, que lleva todas las proteínas: cerdo, pollo, carne adobada, sirloin y el rey de Sinaloa, el camarón.
Estos dos últimos se preparan de la manera tradicional hasta llegar a la plancha, en donde el queso se derrite, la carne toma la temperatura correcta y, por último, la verdura y la salsa de guacamole dan el toque final.
Crujiente compañía: aros de cebolla y papas al costado
Los burros no van solos, ya que desde la freidora les esperan aros de cebolla y papas francesas bien fritas, complementos que terminan por hacer de la experiencia del burro estilo Mazatlán un deleite gastronómico más de Sinaloa.