El día miércoles 1 de abril en Brooklyn, Nueva York, una bebé de apenas siete meses perdió la vida tras recibir el impacto de una bala perdida, en lo que se investiga como un tiroteo motivado por pandillas.
Una madre que transitaba con sus hijos en la zona donde sucedió el tiroteo, al escuchar los disparos, corrió desesperadamente en busca de refugio y logró entrar a una tienda cercana.
Al atravesar la puerta, el terror la golpeó: allí, en su carriola, estaba su hija Kaori, una bebé de pocos meses gravemente herida y sangrando por un disparo en la cabeza. El hecho impactó a todos los clientes en el sitio.
Sobre el hecho, dos personas estuvieron cerca del lugar del tiroteo minutos antes del incidente, y testigos dijeron que realizaron disparos en una zona donde se encontraban varias personas, incluidos niños.
La Policía de Nueva York detuvo a una persona de interés y lanzó una intensa búsqueda para capturar a un segundo sospechoso.
La comunidad espera que los responsables sean detenidos y llevados ante la justicia.