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Alertan por epidemia de cesáreas: ¿Prisa, dinero o miedo? La mitad de los bebés nacen así en México

En México, el 55 por ciento de los alumbramientos se realiza mediante cirugía, superando el límite del 15 por ciento recomendado por la OMS e incrementando peligros de salud

En el 2023, el 55 por ciento de los nacimientos en México fueron a través de dicha cirugía, según datos del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), cantidad que excede lo recomendado a nivel internacional.

“Este procedimiento quirúrgico salva vidas en situaciones de emergencia, pero se ha generalizado y normalizado tanto que la sociedad piensa que no implica riesgos, cuando sí los hay”, señaló Lucía Illescas, especialista de enfermería y obstetricia de la UNAM.

Por su parte, Zarela Lizbeth Chinolla Arellano, profesora de Ginecología y Obstetricia, plantea que dicho aumento en México tiene más de 20 años y enfatiza: “El discurso siempre debe ser que el parto es la manera más natural, espontánea y benéfica para la mamá y para el bebé”.

Aumenta el número de cesáreas

En 2021, la Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que se mantenía un incremento de cesáreas a nivel global, pues representaban el 21 por ciento de los nacimientos.

Se prevé que para 2030 casi un tercio de los alumbramientos se realicen por esta vía.

Aunque la OMS no sugiere una tasa específica por país, desde 1985 la comunidad sanitaria internacional considera que la tasa ideal debe oscilar entre el 10 y el 15 por ciento, aclarando que arriba del 10 por ciento no hay pruebas de que mejoren los índices de mortalidad materna y neonatal.

¿Por qué se hacen más cesáreas?

El estudio The impact of excessive caesarean deliveries on gestational age at birth in Mexico: National-level trends, 2010–2023, del INSP, señala que los factores relacionados con ese incremento son diversos y algunos son de índole administrativa y económica.

Al respecto, Zarela Chinolla apunta que en instituciones privadas se suelen usar seguros de gastos médicos, pero el monto ofrecido para un parto es bajo y a veces no cubre emergencias, por lo que muchos médicos no los aceptan o las mujeres optan por la cesárea.

Otra de las causas se vincula a los riesgos legales que busca evitar el personal de salud, sobre todo en el medio público. Si la embarazada entra en trabajo de parto desde temprano y hay cambio de turno en el hospital, ante alguna circunstancia de riesgo, los médicos del nuevo horario la programan para cirugía incluso sin la certeza de que las cosas vayan mal.

Asimismo, influyen aspectos sociales como un mal entendimiento sobre el procedimiento (al considerársele una vía segura o una forma de programar el día y hora de nacimiento) y la sobresaturación de las instituciones de salud, la cual genera ansiedad, incertidumbre y desesperación al no contar con acompañamiento profesional durante el trabajo de parto.

Cesárea: riesgos para la salud de la madre y del recién nacido

Aunque la cesárea ha sido esencial para salvar vidas en casos específicos, practicarla sin justificación médica amenaza la salud materna y neonatal.

  • Riesgos para la madre: Incrementa el riesgo de muerte, trombosis, infección o sangrado. El tejido cicatricial de la cirugía puede causar ruptura del útero, adherencia profunda de la placenta (acreción placentaria) en gestaciones posteriores y dolor abdominal en edad madura.
  • Riesgos para el recién nacido: Al no salir por el canal vaginal, el bebé no exprime sus pulmones, no completa su microbiota ni recibe el contacto piel a piel para regular su temperatura. Además, en cesáreas programadas se cometen errores sobre la edad gestacional (nacer a las 37 semanas pensando que está en la 39), provocando que los bebés se comporten como prematuros, requieran intubación o estancia prolongada, perdiendo el apego inmediato y la lactancia.

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