Un alcalde filipino sobrevivió a un atentado armado cuando su camioneta blindada fue atacado con un lanzacohetes RPG-7 mientras se desplazaba por una carretera de la región.
El impacto fue directo, pero gracias al blindaje de su vehículo el funcionario logró escapar ileso. Dos de sus escoltas resultaron heridos durante la emboscada y el alcalde fue evacuado a un lugar seguro de inmediato.
Tras el ataque, se desplegó una operación conjunta de la policía y el ejército que terminó con un enfrentamiento armado. Durante el operativo, tres presuntos atacantes murieron.
El uso de un RPG-7, un arma militar diseñada para destruir vehículos blindados, ha generado alarma entre las autoridades, ya que este tipo de ataques contra funcionarios locales es poco común.
Las investigaciones continúan para determinar el origen del atentado, mientras se refuerza la seguridad de los funcionarios públicos en la zona.