Con seis años de experiencia, Adrián nos enseñó que ser sushero en Culiacán es una pasión que exige dedicación, paciencia y un toque de creatividad en cada platillo que sirve.
“Es un negocio muy cansado, muy demandante. Como sabes, mucha gente aquí es consumidora brutal de sushi, normalmente es un negocio que está lleno de personas”, mencionó Adrián Fonseca.