Mientras gran parte del monte sinaloense se torna seco durante buena parte del año, existen zonas que desafían ese ciclo natural y permanecen verdes de manera constante. Un ejemplo claro se encuentra en la isla de oraba, en Culiacán, donde la presencia del agua da vida a la llamada flora riparia.
De acuerdo con un especialista, el agua funciona como un factor clave para el desarrollo de las plantas. En regiones como el centro de Sinaloa, las lluvias se concentran en aproximadamente cuatro meses del año, lo que obliga a muchas especies nativas del bosque tropical caducifolio a perder sus hojas como una estrategia de supervivencia ante la escasez de humedad.
Sin embargo, esa regla no aplica para la vegetación que crece a la orilla de los ríos. La flora riparia cuenta con agua de manera constante, lo que le permite mantenerse verde todo el año y realizar de forma continua la fotosíntesis, aunque sus hojas se renueven a un ritmo más rápido.
Isla de oraba: un refugio natural todo el año
El experto indico que dentro de las especies de árboles, están los álamos, sauces, higueras, guamúchiles, sabinos y palmas, todas clave para la captura de carbono y la regulación ambiental.
Algunas especies no nativas, como el Olivo Negro o el Banyan, también están presentes, aunque no representan un problema invasor, ya que la alta biodiversidad del sitio limita su propagación descontrolada.
Además de su valor ecológico, la vegetación riparia funciona como refugio para aves, insectos y reptiles, especialmente durante las horas de mayor calor. También ofrece beneficios directos para las personas, ya que el contacto con áreas verdes contribuye a la salud física y mental.
Un pulmón natural en pleno corazón de Culiacán
El llamado a la ciudadanía es a cuidar estos espacios, respetar la señalización, no tirar basura ni introducir especies exóticas que puedan alterar el equilibrio natural. a las autoridades, se les recomienda aprovechar estas zonas para impulsar la reforestación con especies nativas que fortalezcan la biodiversidad.
Aun cuando el resto del paisaje se torna seco, estos oasis verdes continúan cumpliendo su función ecológica, recordando que el agua no solo da vida, también sostiene el equilibrio ambiental de toda la región.